Wednesday, 5 March 2014

Quiero que lo sepa pero que no lo sepa

Quiero sentirme libre y expresar cómo me siento. Qué mejor manera que usar internet. Hay tanta gente haciendo lo mismo que es muy difícil que todo sea leído. Es un sitio seguro en ese sentido. Incluso si alguien se enfada contigo, con la saturación informativa, en poco tiempo será agua pasada. Pero lo de surfear es muy útil cuando quieres encontrar una isla en la que descargar el cofre tan pesado con tus secretos.
Bien, pues imagínate que, en el fondo quieres comunicarte. Quieres que tus amigos, familia, novio y demás conocidos sepan quién eres en realidad. Imagínate que tienes esa espinita clavada de que nadie sabe en realidad quién eres, porque tú aún no lo tienes claro. Entonces debes contarles todo lo que haces. Pero no hay tiempo ni oportunidad, así que abres un blog y empiezas a soltar parrafadas. Tampoco se las van a leer, pero al menos las sueltas. Cada vez pesan menos. Crees que así sabrás quién eres un poco más cada día. En realidad te darás cuenta unos cuantos meses después, cuando por accidente encuentres tu blog, te plantées borrarlo y te leas, y no te reconozcas. Y te parezcas genial o absurda, autocompasiva o autocomplaciente.
¿Y qué pasa si de repente tu familia, amigos, novio y demás conocidos han entrado en tu blog y han leído cómo les criticas? Porque alguna vez se te escapará. Porque no pondrás nombres, pero a veces se nota de quién hablas. Porque alguna vez se te escapará algún nombre...
Seguro que a ellos también se les ha pasado por la cabeza algo sobre ti que no era bonito, a todos nos pasa. No todos sentimos que tenemos que escribirlo. No todos sentimos las emociones de la misma forma. Lo bonito es potenciar lo que te gusta y ya está. Aunque vivas en tu burbuja, siempre vas a vivir dentro de tu cabeza, ¿por qué no amueblarla de una forma agradable para ti?

En mi caso, cuando descubrí que mi novio se había suscrito por email a mi blog, no quería dejar de publicar o abir otro nuevo. Sería como rendirme. Sin embargo, me di cuenta de que me estaba censurando. Que a veces quería ser un poco más autocompasiva. Otras veces quería repetirme. O simplemente poner algún sinsentido...y no podía. Tenía que cumplir con las expectativas. Cuando le veía le comentaba lo que había sentido y, sí, muchas veces el tema del día estaba en el blog y también se lo comentaba. Me sentía transparente y abierta. Pero...pero tenía miedo al juicio ajeno y dependía de él.

Mira, ya no me importa que la gente me lea, ni quién me lea, ni cómo lo interpreten. Cada día tengo emociones ligeramente diferentes, cada día me pasan cosas distintas que me recuerdan a otras, o que crean nuevos recuerdos. Lo que sea. No me avergüenzo de cómo me siento. Si necesito llorar, lloro. Si necesito reír, me río (si estoy en un funeral, abandono la sala, y cosas así).
Soy libre y transparente para quien quiera mirarme. No tengo nada que ocultar, pero eso no quiere decir que os lo vaya a contar todo. Y espero lo mismo de vosotros, mis queridos compatriotas de universo.

Buenas noches.

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